... embargo no debemos olvidar que, como ya mencionamos, estamos ante un medio, el cual no es malo en sí mismo (aunque reiteramos gran parte de la programación expresa valores en abierto conflicto con la fe cristiana).
Sugerimos como primer paso tener una actitud de discernimiento, de análisis y crítica a la luz del evangelio, y no una actitud que implique recibir indiscriminadamente lo que los medios procuran vendernos, en el sentido más amplio de la expresión.
La Palabra del Señor nos exhorta en 1ra Juan 4:1:
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo (BLA).
Esta es la actitud que debemos tener: no ?recibir? sin discernir espiritualmente.
Esto como principio general.
2) Abstenerse.
Existen ciertos programas, ofrecidos en los medios los cuales no debemos siquiera mirar ni permitir como padres y madres, que nuestros hijos sean espectadores de los mismos.
Nuestro Señor Jesucristo nos advierte en este sentido en Mateo 18:9:
Y si tu ojo te es ocasión de pecar, arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego (BLA).
Un engaño muy frecuente consiste en pensar que debemos mirar ciertas cosas para no aislarnos, para ?saber de que se trata?, etc.
Los programas que contienen escenas pornográficas o que basan su atracción en la violencia o con temas sobre prácticas ocultas son algo inmundo: basura moral y espiritual.
He escuchado decir al respecto al Dr. Luis Palau: ?Cuando viene el camión recolector de basura, uno no necesita acercarse, subirse al camión y revolcarse adentro para saber que es basura lo que lleva, se sabe por el olor y desde mucha distancia...?
Isaías 33 es un excelente pasaje descriptivo de la actitud que agrada a Dios: nos explica quien habitará en las alturas, quien verá al Rey (al Señor en su hermosura); quien tiene comunión con Dios, quien está apto para recibir revelación de su persona. Usted dice ¡Yo quiero ser esa persona! y El Señor nos dice:
¿Saben quienes de ustedes morarán con el fuego consumidor? ¿Quién de ustedes habitará con las llamas eternas? ¿Sabes quien tiene comunión conmigo?
La respuesta es:
El que anda en justicia y habla con sinceridad, el que rehúsa la ganancia injusta, y se sacude las manos para que no retengan ...