... sin límites: miles de niños rodeando el trono con sus voces alegres, de rodillas cantándole al Señor Jesús: ?Toda la gloria sea al que nos ama y nos ha libertado de nuestros pecados al derramar su sangre por nosotros. ¡A Él sea toda la gloria y el poder por siempre y para siempre! Amén? (Apocalipsis 1:5,6 NVV).