... estoy a gusto con que se me trate de esta forma".
Aunque a primera vista esto parezca una reacción orgullosa de parte de este empresario, el cual debía crecer espiritualmente en humildad, es cierto que sus declaraciones nos presentan un principio que no deberíamos descuidar: Las personas a discipular van a ir dando pautas de cómo prefieren que se las trate. No podemos tratar a un anciano como a un joven, o a un profesional como a un jefe de estado. Esto no es acepción de personas sino una realidad sociológica que deberíamos asimilar para ser más efectivos en el proceso de evangelizar y ganar a empresarios. En la medida en que el empresario esté creciendo espiritualmente, llegará el momento en que él mismo pedirá que se lo trate con menos formalidad.
El apóstol Pablo fue un gran ejemplo cuando, a la vez que hizo gala de audacia, trató con profundo respeto a Festo y al rey Agripa (Hch. 24).
6. Involucrar al empresario en un sistema de discipulado adecuado a sus necesidades. La gente va a acudir a donde se llenen sus necesidades. Si somos diligentes en averiguar cuáles son las necesidades comunes a los del mundo empresarial de nuestra localidad, seremos más efectivos alcanzando y discipulando a este sector de la sociedad. Las personas acudían a Jesús para verse librados de sus dolencias y problemas, y por eso no faltaban multitudes que lo siguieran.
De la misma forma, en la medida en que, sin sacrificar la verdad del evangelio, empecemos a satisfacer las necesidades espirituales y emocionales de los empresarios, que también tienen sus problemas, no cabe duda de que la iglesia comenzará a ser atractiva para ellos.
Sergio Handal es pastor de la iglesia Gran Comisión en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras. Su congregación ha llegado a 2000 miembros que incluye cantidades de empresarios y ejecutivos.